Si cuentos cuentas…
El cuento es mi género favorito por corto y sorpresivo. Algunos de estos provienen de sueños, sobre todo los primeros, cuando era fan de Ray Bradbury; otros, como José Jaimes, se armaron desde historias que alguien me contó (de ése, mi abuelo Samuel).
Para “El regreso del elefante “me inspiré en un viaje que tal vez nunca realice por Turquía: tomé el atlas, medí distancias y me imaginé cómo haría un migrante para regresar a su tierra, no para morir, sino para enterrar al nieto.
Ojalá los disfrutes.
Séptimo día – Cuento del fin del mundo
Séptimo día ─Las 5:45 del 19 de diciembre en Radio Esperanza, tu radio paisana─Dijo una voz seria, con un dejo de nerviosismo─ Seguimos en esta cobertura especial. La temperatura es de 47 grados Celsius en San Francisco y como les hemos venido informando, éste es el séptimo día de la impresionante ola de calor […]
Niña
De las personas que la conocen hoy, ninguna se imagina que era la más risueña de las niñas del pueblo. Reía por cualquier cosa, pero era también especialista en hacer reír. A veces lo actuaba, pero en general le salía naturalmente: era una mezcla de sarcasmo y gestos. Sabía hacerlo porque lo aprendió cuando era […]
Moral luterana
Las seis. El aire acondicionado no funcionó otra vez. A esta hora, las aspas del ventilador son una licuadora de aire caliente y olores de cuarto cerrado. Si prendes el clima, no ventilas; y si no ventilas, respiras todos tus poros. Si abres, en cambio, huele a pescado muerto y aunque el aire circula, pululan […]
El regreso del elefante
Algunos humanos somos completamente aerobios: requerimos del aire y la fuerza del viento para encontrar un destino. Hace unos años, en 1986, me vi cruzando la frontera turca sin comprender porqué lo hacía. Aún hoy ignoro porqué pasé ahí tres años, haciendo todo tipo de labores. La razón lógica es que lo necesitaba para […]
José Jaimes
José Jaimes I El general Zapata se adelantó hacia nosotros. En el centro de la plaza habíamos concentrado a todos los hombres del Ixcateopan, incluyendo a los ricos hacendados. Como en cada poblado al que llegábamos, habíamos entrado en estampida y disparando los fusiles al aire, haciendo griterío para asustar a todos los jijos de […]