Los silencios y las soluciones
¿Llegas a saturarte de trabajo, discusiones y problemas? En los tiempos actuales, en que tantas cosas requieren de nuestra atención, no solo nos distraemos fácilmente, sino que también alcanzamos nuestros niveles más altos de estrés. El silencio puede ser una buena solución para remediarlo y conseguir resultados positivos. ¿Lo charlamos en mil palabras?
Todos llegamos a momentos críticos de tensión, hasta la persona que más se jacta de hacer yoga, la que siempre dice vivir el presente, el que toma té de pasiflora o cursos de relajación con el gurú más famoso, e incluso el faquir que duerme en cama de clavos: los humanos no estamos hechos para contener las emociones por siempre, ni para ser los más ecuánimes. Si la bolsa se llena, revienta.
Cuando enfrentamos problemas muchos gritamos y explotamos, aunque por fortuna con los años aprendemos a contenernos. Callar es un buen paso: ¡nada peor para apagar el fuego que tirarle gasolina verbal para potenciarlo! El silencio toma, en ese sentido, más importancia, y lo creamos de diversas maneras: a veces decidimos aislarnos para “tomar aire”, nos subimos al auto y ponemos música o nos conectamos a los audífonos en el transporte público; otros nos aislamos en la habitación o nos encerramos en algún lado. Hay quienes deciden deambular, para dejar el problema atrás. Callar es, de algún modo, un primer paso para racionalizar.
Caminar también es mágico, todo un proceso reflexivo: en la medida que avanzas, el asunto se aleja. Pareciera que, de manera figurada, sana heridas. De hecho, casi siempre que andamos comenzamos un proceso de introspección. Digo “casi siempre”, porque pasa que después de unos minutos buscamos silenciar a nuestra mente y olvidar -o evadir-, como quien cubre la basura con arena pensando que enterrándola, desaparecerá. Lo que olvidamos es que lejos de deshacerse, tarde o temprano se convertirá en un monstruo.
Te puedo asegurar que lo has hecho más de una vez, y que las urgencias del día a día te hicieron olvidarte de la situación: corriste al siguiente reto, a la próxima urgencia, a la otra tarea pendiente. Te fuiste, “avanzaste”, “olvidaste” y “lo dejaste pasar y fluir”. Como habrás constatado, nada fue más falso. Hiciste todo, excepto ponerle fin: lo retos y problemas no se extinguen por decreto, ni por olvido.
La triste es que uno de los ejercicios que menos practicamos es la introspección: sabemos que para evitar el problema enmudecer es una opción, pero también tenemos claro que equivale a saber que tenemos una piedra en el zapato y pensar que sobreponiéndole una nueva plantilla desaparecerá. Autoengaño de alto nivel: tarde o temprano volverá a molestar.
¿Has intentado otras formas de uso del silencio?
En estos textos me he propuesto ofrecer herramientas para reconectar con nuestra humanidad. Debo aclarar primero que “nuestra humanidad”, para mí, se refiere a tres aspectos: 1) Nuestra relación como humanos frente al mundo natural: ¿qué clase de humanidad practicamos: nos sentimos dueños del mundo, o estamos creando una relación de respeto -o subordinación- con la tierra?; 2) Nuestra relación como humanos con otros humanos: ¿Nos consideramos más hábiles o mejores? ¿Damos un trato de igual a igual? ¿Somos individualistas o gregarios? y; 3) Nuestra relación como humanos con nosotros mismos: ¿Evadimos nuestros problemas? ¿Buscamos (re)construirnos o reconectarnos con otros?
Esta forma de ver a “nuestra” humanidad en tres partes es, de hecho, una división artificial (pero útil) para el análisis: en la realidad éstas se superponen y están intrínsecamente relacionadas, incluso confusamente revueltas. No es posible disociar la relación con la naturaleza de la identidad personal, o con la relación en sociedad: nuestra humanidad es un todo que se construye en múltiples niveles.
¿Y cómo es que el silencio puede ayudar a reconectar con nuestra humanidad?
1) De manera individual, el silencio es una manera única de plantearnos un problema e hilar soluciones: el ejercicio consistirá en dejar que la situación “se teja” en nuestra mente, mientras pensamos distintas formas de resolución. Reconectar, en este sentido, se relaciona con prestar atención a las respuestas que somos capaces de generar, desde nuestra habilidad, pero invitándonos a buscar la mayor cantidad de opciones posibles. Incluidas las más inverosímiles, por supuesto.
2) Al mismo tiempo, el silencio es una de las herramientas más potentes para conocer las formas de pensar de otros: observar, empatizar, generar una conciencia de cómo “ellos” viven una situación que nosotros vemos de un modo distinto. Puede ser tan poderoso que ayude a que los demás generen sus propias alternativas. A veces el mutismo absoluto es útil; en otras ocasiones un par de gestos o preguntas pueden ser de ayuda. Hace unos días, en un ejercicio de observación, conseguí -solo observando a los asistentes a una playa y evitando prejuiciar- empatizar con sus actos personales, únicamente dejando que sus gestos y acciones explicasen sus actividades y motivaciones.
3) Finalmente, la observación del medio natural puede aportar -más allá de la meditación- soluciones desde la naturaleza: en particular sobre los tiempos y la trascendencia de nuestros actos, particularmente en estos momentos, en que el inmediatismo es considerado una habilidad. Darnos cuenta de los ritmos de la naturaleza aporta una dimensión distinta, pues nos permite reconsiderar la importancia de nuestros retos frente al ritmo y tamaño del planeta: ¿No será que nos estamos ahogando en un vaso con agua? El curso de un río, las olas del mar, un bosque, o cualquier espacio de naturaleza servirán.
Así que, de nuevo y a manera de cierre: ninguno de nosotros vive una vida libre de problemas, culpas y discusiones. Lo que nos hace distintos a otros seres es la importancia que les prestamos y la manera de solventarlos que ofrecemos. Ante el marasmo de información que nos sacude, responder con prisa, evitar la situación, ocultarla o caer víctimas del estrés puede ser la peor respuesta, porque nos llevará a círculos viciosos. El silencio aporta una excelente opción para pensar, reflexionar, dimensionar y actuar en consecuencia.
Busca, genera, provoca y disfruta la introspección.
noviembre 22, 2024 @ 12:03 pm
Un amigo, informado en el mundo de la psique……recientemente lo entiendo y lo resume en una frase, ” me quedo con mi respiracion”
noviembre 14, 2024 @ 3:09 pm
Últimamente he tratado de educar a mis pensamientos y acciones, el manual de vida, no está disponible para todos, ya que ese asunto es de locos 😜 y reaccionar a los acontecimientos del día es un reto
Somos un universo de posibilidades y las mías siempre se resuelven con mi entorno y difícil es que sea con homo sapiens así que los elementos y especies animales son los mejores guías y sanadores de todo