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Los Guardianes - Bitácora De lo que se dice, se hace, y aprende

Hace unos años Pablo, amigo y maestro, me preguntó a qué venía a Mazatlán, le dije: “a ver el fin del mundo desde la playa”. Recuerdo su sonrisa curiosa: no sé si reconoció mi locura o mi cordura, lo cierto es que me interesaba curarme de una vida acelerada y a veces sin sentido: salir del círculo de la llamada “carrera de ratas”.

Me ofrecieron un solar en el área protegida de la Meseta de Cacaxtla, que tiene una superficie de más de 50 mil hectáreas (la más grande de Sinaloa), e incluye el sitio arqueológico de Las Labradas, una zona de petroglifos datada entre 7000 y 5500 años de antigüedad. Fue la oportunidad de poner en acción mis aprendizajes de más de 20 años de trabajo en zonas rurales, turismo, desarrollo y educación.

Decidí armar un espacio formativo para jóvenes y adultos, para acercarlos a lo que llamo “nuestra humanidad”, es decir, lo que somos realmente como humanos: reflexivos, cuidadosos, respetuosos.

El gran reto es que los Guardianes está en una muy zona árida, en la que llueve entre 3 y 5 meses al año; el bosque es caducifolio: más de la mitad del año, el panorama es marrón y seco, y no hay agua. La fortuna es que existe un sistema de agua potable, aunque colapsa con frecuencia debido a tomas clandestinas. 

Aquí encontrarás mi historia, la que comienza en mayo de 2024 y no tiene un fin definido, pero viene llena de aventuras. ¡Te doy la bienvenida!

Hitos - Highlights

Todo es como un rompecabezas o un juego de ajedrez: algunas piezas acomodan, pero no siempre en la mejor posición. La prueba y el error son la única solución para los novatos. Y por suerte no es una partida de ajedrez, sino muchas.